Si el alimento del alma es la música entonces podríamos nutrir al espíritu de ritmos y notas, la música podría ser catalogada por su contenido (en forma y fondo) y el beneficio que este brinda a nuestra conciencia. Podríamos hablar entonces de composiciones musicales saludables para la humanidad o insanas, creativas o destructivas, de versos que te hacen engordar, lastiman tu corazón o te mantienen en un balance correcto.
Existen antiguas religiones y creencias que hablan del incuantificable poder de las palabras y lo que estas pueden lograr. Los mantras utilizados por hinduistas y budistas como herramientas de meditación son silabas, palabras o un grupo de ambas que ayudan a enfocar la mente de quien los utiliza. El principio es sencillo, el sonido es vibración, toda vibración genera energía por lo tanto es capaz de transformarse y generar un cambio.
Entonces podríamos considerar a las palabras como elementos creadores o destructores. La música cantada, al estar compuesta por vocablos adquiere el mismo poder generador de cambios, incluso al estar acompañada de instrumentos su influencia podría incrementarse. La música es un tipo de mantra que la humanidad ha utilizado durante toda su existencia; sería estupendo poder saber qué tipo de canciones escuchaban aquellos personajes que han intervenido en la historia de la especie.
Podría adentrarme en una vorágine de ejemplos de aquellos “alimentos musicales” que pueden destruir, generar caos o inducir al enajenamiento de la mente, pero el objetivo aquí es proponer y no restar así que centrare esta columna en lo que a mi parecer son ejemplos de los nutrientes correctos que nuestra mente y alma necesitan. Este día como introducción y recomendación de esta columna semanal llamada “Eres lo que escuchas”.
Aprovechando la temática sobra la cual nos hemos basado para esta primera publicación y el debut de esta sección, la cual brindará mantras musicales según la razón de cada edición, quien suscribe presentará cinco canciones que se relacionan directamente con la comida, temas creativos y composiciones hilarantes que proponen un menú bastante nutritivo.
Quisiera iniciar con la canción “Cerdo”, tema rock creado por los loquillos de Molotov que vio la luz en 1997 y que tira un bullying tremendo contra el “comequesadillas” de tu escuela, ese gordito que recibía todas las injurias de sus compañeros solamente por ser fantástico del “Tin larín”, un ser humano, que a su joven edad luce como un porcino, le vale picha como luce, pero no más que su salud. Un “tamal mal amarrado” que refleja un problema de salud social profundo.
En primera instancia el tema es divertido, hilarante y sumamente cruel, pero si lo analizamos, “Cerdo” nos habla de la desidia del ser humano que se deja crecer con tamaños y proporciones insalubres. El cuarteto, voluntario o involuntariamente, arroja una crítica aguerrida en contra de la comida chatarra.
“Le gustan chocoroles
les hace agujeritos pa’ meterle los frijoles
mc trios de big mac, mc trios de mc tocino
le llevan a su casa dotación de ricolino”
Siguiendo la tendencia nacional pasaremos a “Los Agachados”, un ska, de la Maldita Vecindad y los Hijos del Quinto Patio. Tema nacido en el 2005 bajo un disco homenaje a “Tin-Tan” y que nos habla sobre un menú prolífico de curas gastronómicas para la famosísima cruda.
“Los agachados”, por lo que se entiende en el tema, es un lugar de antojitos, nacional evidentemente, en donde su comensales pueden disfrutar de diferentes platillos tradicionales y curarse la cruz con una “pancita”, “chicharrón”, “mole de pipián”, “mole de hoya”, y los “frijoles” que no fallan.
“Chicharrón muy picosito como a mí me va a gustar,
romeritos muy tiernitos en su mole de pipián
chayotitos calientitos con tortas de camarón.”
La Maldita Vecindad, en menos de tres minutos, nos recita un menú de remedios para bajarnos la cruda que nos hace tener el deseo de estar crudo, solamente para degustar las maravillas gastronómicas que podemos encontrar en nuestro país
Pasando el balón de “Roko Pachucote” a “MC Luka” llegamos a “Lupitas tacos show”, un tema, en fondo, sumamente parecido a “Los Agachados”. Un rap genial del 2011 que relata la vida de un mexicano que “adora su panza”.
MC Luka nos regala una canción de orgullo azteca, una composición mexicanísima que propone al buche como prioridad nacional, pues bien lo dice RUIS, “la panza es primero”. Fuera del coro, que se lee así “Soy mexicano que adora su panza, tortillas de masa y cena en su casa. ATASCATE GÜERO”, la canción solamente menciona un listado, casi infinito, de platillos mexas que dan identidad a una nación panzona.
«Carne asada es mi burrito;
flautas, garnachas también los taquitos
con o sin guacamole;
todo te lo pasas con un atole
cebolla, cilantro, en el pozole
pierna de pollo bañada con mole»
Dejando lo nacional damos un brinco a Argentina y les presentamos un “Guacamole” hecho por un che, no un chef, llamado Kevin Johansen. “Guacamole” nace en el año 2000 y la verdad es que aún no la entendemos muy bien.
El estilo de la canción, ecléctico en demasía, con ritmos latinos, creemos, y después de mucha investigación, que habla sobre un asado argentino en el cual el protagonista principal es el “Guacamole”, entendemos que el venue de dicho mitin gastronómico es en casa de un tal Beto.
«Vamos a comer a lo de beto, que nos hizo guacamole
carne con frijole’, carne con frijole’
cuchufrito, habichuela, hot tamale, trucha al escabeche,
con café con leche, con café con leche…
chimichurri, zucundún con chequendengue, caraguatatuba
y uma caipiruva, y uma caipiruva…»
La canción, casi un sentido, que se vale de diferentes recursos literarios como el expresionismo abstracto, la jitanjáfora y combinar dos idiomas, es un tema fresco, que bien podría armonizar un asado. “Guacamole” es una composición para bailar mientras uno se imagina disfrutando de un taco creado con una de las materias primas más valiosas de la humanidad: el aguacate
Por último, los connacional de “Árbol”, nos presentan “Comida chatarra” la versión maradoniana de “Cerdo”.
El tema, corto de verdad, con dos minutos de duración, nos habla de un establecimiento o franquicia llamado “Comida Chatarra”, del menú que propone y de porque deberíamos comer la basura que nos venden los grandes corporativos.
«Comida Chatarra
usted la puede llevar
en una cajita mágica
o un tacho de basura
lleno de moscas y olor
y enfermedades infecciosas
de tipo renal»





