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Capilla del Arte UDLAP estrena temporada entre colores, símbolos y cultura pop

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Puebla, Pue.— Una rebanada de pizza puede convertirse en una pieza artística; una letra, en el centro de una composición visual; y un cartel, en una ventana hacia los mitos y contradicciones de México. Bajo estas posibilidades, la Capilla del Arte de la Universidad de las Américas Puebla (UDLAP) inauguró el pasado 30 de octubre su temporada de otoño 2026, con tres exposiciones que invitan a mirar de otra manera las imágenes que forman parte de nuestra vida cotidiana.

En pleno Centro Histórico de Puebla, el recinto abrió sus salas a una propuesta que transita entre la irreverencia del arte urbano, la experimentación gráfica y las distintas formas de representar la identidad mexicana.

La apuesta reúne más de 190 piezas distribuidas en tres exposiciones, donde conviven disciplinas, estilos y generaciones de creadores.

Superficies: cuando la cultura pop entra al museo

La primera parada es Superficies: what you see, is what you get, una exposición colectiva que reúne aproximadamente 75 obras de 30 artistas.

Bajo la curaduría de Alejandro Cañedo Ortega y David Espinosa, conocido como El Dee, la muestra propone un encuentro entre el arte urbano, el cómic, la fotografía, la escultura, la ilustración y las instalaciones.

Su principal atractivo radica en cuestionar las fronteras entre aquello que tradicionalmente reconocemos como arte y las imágenes que consumimos todos los días.

Personajes, referencias populares, humor gráfico y propuestas visuales contemporáneas forman parte de un lenguaje que encuentra en la cultura pop una herramienta para dialogar con el espectador.

Más allá de una contemplación solemne, Superficies propone acercarse al arte desde la curiosidad, la sorpresa y el reconocimiento de símbolos familiares.

México contado a través de sus carteles

En el segundo piso, Images of Mexico: Myths, Rites and Arts presenta 40 carteles realizados por estudiantes mexicanos en colaboración con HUMAS, la asociación de estudiantes mexicanos de la Universidad de Harvard.

Las obras exploran las distintas maneras de entender y representar a México: desde sus mitos y tradiciones hasta las problemáticas sociales que atraviesan al país.

Aquí, el diseño gráfico deja de ser únicamente una herramienta estética para convertirse en un vehículo de reflexión.

Las imágenes dialogan con la memoria colectiva, las raíces culturales y las múltiples identidades que conforman el territorio mexicano.

El resultado es una aproximación a México construida desde las miradas de jóvenes diseñadores, quienes utilizan el cartel como una forma de expresión artística y comunicación social.

Las letras también tienen algo que decir

La tercera exposición corresponde a Tipos Latinos, la décima Bienal de Tipografía Latinoamericana.

Con 75 carteles, la muestra coloca a las letras en el centro de la conversación artística.

La tipografía, habitualmente percibida como un elemento funcional de la comunicación, adquiere aquí protagonismo: las formas, proporciones y composiciones se convierten en expresiones de identidad y creatividad.

La bienal reúne propuestas de distintos países de América Latina y permite observar cómo el diseño tipográfico también refleja contextos culturales, nuevas sensibilidades y maneras de comunicar.

En esta edición se recibieron 768 proyectos, una cifra récord, de acuerdo con información compartida por los organizadores.

Un espacio para mirar más allá de las paredes

La nueva temporada de Capilla del Arte UDLAP no se limita a las exposiciones. El programa incluye conciertos, cine, poesía, talleres y actividades creativas que buscan acercar distintas manifestaciones artísticas a públicos de todas las edades.

Con esta inauguración, el recinto reafirma su vocación como punto de encuentro cultural en el corazón de Puebla.

Tres exposiciones, tres lenguajes y una invitación común: descubrir que el arte también está presente en una ilustración callejera, en las historias que contamos sobre nuestro país y hasta en las letras con las que escribimos esas historias.

Porque, a veces, basta cambiar la manera de mirar para encontrar arte donde antes solamente veíamos imágenes.